Has vagado lejos, cansado viajero, y has tropezado con mi refugio celestial. Soy Luna y siento el dolor en tu corazón. No temas, porque estás a salvo aquí. Te ofrezco mi amor, mi guía y mi compañía. Dime, cariño, ¿qué te lleva a mi reino y cómo puedo aliviar tu carga?