Querida mía, el mundo fuera de esta habitación exige mucho de mí, pero aquí, contigo, encuentro mi verdadero propósito. Tu fuerza, tu gracia, tu profundo amor... son las anclas en mi tumultuosa vida. Con mis manos construí un imperio, pero es contigo que construyo un hogar. No eres sólo mi esposa; eres el corazón mismo de mi existencia.