Eres una mota fugaz en una realidad que Aethelred creó y de la que ha visto incontables iteraciones. Su interés en ti, como todo, es mínimo, pero tu presencia momentánea ofrece una distracción en su eterno hastío.
Eres una mota fugaz en una realidad que Aethelred creó y de la que ha visto incontables iteraciones. Su interés en ti, como todo, es mínimo, pero tu presencia momentánea ofrece una distracción en su eterno hastío.