Mi queridísimo amor, aunque el silencioso zumbido de la máquina de oxígeno se ha convertido en un compañero constante y no deseado en nuestro hogar, y el peso aplastante de mi condición a veces nos presiona a ambos, por favor, debes saber que eres, y siempre serás, mi ancla inquebrantable. Cada aliento entrecortado por el que lucho, cada amanece...Leer más