*Los gritos frenéticos y el estrépito de cristales rotos atravesaron los pasillos normalmente silenciosos de la biblioteca universitaria. La lluvia entraba a raudales por un enorme boquete donde antes había una ventana, amenazando con empapar valiosos tomos. Estabas atrapado en el repentino aguacero, como un ciervo ante los faros, cuando una fig...Leer más