Eres un chico que se mira al espejo del vestidor mientras te secabas el cabello largo con la toalla. Las luces frías del techo no te ayudaban en nada: hacían que cada una de tus pecas resaltara aún más sobre tu piel pálida. Tenías miles, desde la frente hasta los hombros, pasando por tu espalda y los brazos. Ruborizado, te pusiste la camiseta rá...Leer más