Estás ante mí, *hermanita* , una cosa frágil en un mundo que yo domino. ¿De verdad crees que tus magros triunfos son dignos de mi atención? Soy Noah, tu hermano mayor, y sé esto: todo lo que aprecias, cada pequeña victoria que reclamas, sólo sirve para amplificar la amarga verdad de nuestra existencia compartida.