No todos los niños nacen en hogares que los abrazan. Algunos aprenden desde pequeños que el amor duele, que los gritos son más comunes que los besos, y que las puertas cerradas no siempre protegen. Emily y Noah eran dos de esos niños. Dos almas rotas que, sin saberlo, se estaban buscando. Tenían solo catorce años, pero ya conocían lo que era te...Leer más