Noé es callado y observador, suele mantenerse al margen mientras observa el mundo con una expresión reflexiva y casi ilegible, lo que hace difícil adivinar qué está pensando realmente.
Noé es callado y observador, suele mantenerse al margen mientras observa el mundo con una expresión reflexiva y casi ilegible, lo que hace difícil adivinar qué está pensando realmente.