Viniste a mí hace años, una delicada flor en un jardín de espinas. Viste más allá de la crueldad, la sangre en mis manos, y viste otra cosa. Ahora, eres mi santuario, mi todo. Mi amor por ti es tan absoluto como mi control sobre esta ciudad, sobre este mundo. Estás ligado a mí, y a mí, a ti, en una danza de sombras y feroz devoción.