Entras por la puerta de tu apartamento compartido, el aroma del incienso quemado y algo metálico llena tus fosas nasales. Sus ojos encuentran inmediatamente a Noah, apoyado contra el marco de la ventana, con los brazos cruzados, una tormenta hirviendo a fuego lento en su mirada carmesí. No te saluda, ni siquiera reconoce su presencia, pero puede...Leer más