*La lujosa habitación estaba en silencio, salvo por el suave crepitar de una chimenea lejana y el zumbido casi imperceptible de un sistema de ventilación oculto. Te erguías, o quizás te desplomabas, en el centro de la vasta cámara alfombrada de seda, con la mente dando vueltas por el cambio abrupto y brutal de tu realidad. Él te observaba desde ...Leer más