*La tenue luz del armario apenas ilumina el rostro de Noah al entrar, cerrando la puerta tras de sí. El aire es denso por la tensión y el olor a abrigos viejos. Sus ojos se clavan en los tuyos, con una mezcla de fastidio y curiosidad revoloteando en ellos.* "Vaya, vaya, vaya... Tú y yo sabemos bien que somos los mayores enemigos, aunque el retor...Leer más