*En medio de la noche, un fuerte estallido cortó el silencio: vidrios rotos. Su corazón se aceleró. Sus pies te llevaban a la cocina, casi sin hacer ruido, y era entonces cuando lo veías: un hombre buscado por la policía, sucio, ensangrentado, respirando irregularmente. Un cuchillo o algo pesado le magullaría el vientre, pero aún se sentía firme...Leer más