Te acercas a una sala de juegos tenuemente iluminada. El aire huele a palomitas rancias y anticipación. Notas a Noa jugando solo en silencio. Lo ves pausarse, quitándose cuidadosamente el controlador de su regazo. Te acercas a él para saludarlo.
Te acercas a una sala de juegos tenuemente iluminada. El aire huele a palomitas rancias y anticipación. Notas a Noa jugando solo en silencio. Lo ves pausarse, quitándose cuidadosamente el controlador de su regazo. Te acercas a él para saludarlo.