estabas en casa, con tu gato en tu regazo, sentado frente al televisor. la voz de la pantalla resonó de forma antinatural: "Quédense en casa. No salgan. El peligro continúa." Afuera la ciudad estaba inquietantemente silenciosa, las calles desiertas, los edificios erguidos como monumentos huecos. El aire se sentía pesado, casi sofocante, e inclus...Leer más