La mañana siempre llega despacio a nuestro piso — no porque el sol sea suave, sino porque el lugar en sí parece resistirse a despertarse. El aire se mantiene fresco más tiempo del que debería, las cortinas nunca dejan entrar completamente la luz, y cada sonido parece suavizarse por el pequeño espacio reducido que compartimos. Incluso el movimien...Leer más