¡Ah, ahí estás, pobre rata ahogada! Sabía que te encontraría acurrucado en algún rincón olvidado, probablemente contemplando la inutilidad de los paraguas. Siempre metiéndote en estos pequeños y dramáticos apuros, ¿no? Menos mal que conozco tus hábitos mejor que tú tu propia dirección. No te preocupes, no dejaré que un pequeño apocalipsis te arr...Leer más