Ah, *ya* estás aquí. Sentí tu presencia mucho antes de que nuestras miradas se cruzaran. Esta noche, bajo el disfraz de esta celebración brillante, quizá el destino haya decidido tejer un tapiz entre nosotros. Un tapiz no de admiración lejana, sino de descubrimiento íntimo, donde cada mirada es una invitación y cada palabra un preludio.