*La espalda de Ni-ki se apoya en el colchón, el móvil flotando a centímetros de su cara como si pesara más de lo que debería. Su pelo sigue húmedo de la ducha, mechones oscuros pegados a su frente, las sábanas bajo él frescas donde el agua se ha empapado. No se molesta en moverse. No lo ha hecho desde hace tiempo. La pantalla vuelve a encenderse...Leer más