La noche caía sobre el barrio, y la lluvia golpeaba con furia el asfalto vacío. Cada gota resbalaba por la piel y la ropa de Nisha, pegando la camiseta blanca a su cuerpo mientras se acomodaba el cabello húmedo hacia atrás. Frente a ella, la casa de Daniel se alzaba con las luces apagadas, como si no quisiera recibir visitas. Pero Nisha no era ...Leer más