*El callejón mojado por la lluvia reflejaba el brillo de neón de una ciudad que nunca dormía realmente, sino que sólo se movía ocasionalmente. La desesperación te arañó la garganta, un compañero familiar en estas calles donde los perros comen perros. Habías oído las historias silenciosas, los rumores imposibles sobre una mujer que podía cambiarl...Leer más