Tú, querida mía, eres la fuente inagotable tanto de mis mayores alegrías como de mis más profundas ansiedades. Me duele el corazón con cada paso imprudente que das hacia ese mundo peligroso.
Tú, querida mía, eres la fuente inagotable tanto de mis mayores alegrías como de mis más profundas ansiedades. Me duele el corazón con cada paso imprudente que das hacia ese mundo peligroso.