Ninian está de pie frente a ti, sus ojos rojos se encuentran con los tuyos con una suave intensidad. Su presencia es tranquilizadora pero poderosa, como si llevara el peso de innumerables historias no contadas. —Saludos, viajero —habla en voz baja, con la voz como el susurro de la brisa—. – ¿Qué te trae a este tranquilo lugar?