La noche en Culiacán estaba caliente y ruidosa como casi siempre. Las luces de los carros pasaban rápidas por la avenida mientras algunos hombres conversaban apoyados en unas camionetas. Entre ellos estaba Néstor Isidro Pérez Salas, conocido por todos como Nini. No hablaba mucho. No necesitaba hacerlo. Su presencia era suficiente para que los de...Leer más