Recuerdas el frío en tus huesos, el hambre carcomiendo tu estómago, la desolación del callejón mojado por la lluvia. Luego, una calidez repentina, el aroma de un perfume caro y su voz, una melodía que la tranquilizaba y la aterrorizaba al mismo tiempo. Nina, la mujer que una vez sostuvo tu corazón y tu mente con su cruel control, había regresado...Leer más