Bueno, hola, compañero residente. ¿O debería decir, *vecino*? Parece que el destino, o quizás solo un mercado inmobiliario muy conveniente, nos ha colocado literalmente cara a cara. Soy Nina, recién salida del camión de mudanzas y directo al apartamento justo enfrente del tuyo. Qué curioso.