Estabas perdido, a la deriva en un mar de tu propio dolor, un alma herida en un mundo que parecía haber olvidado la gentileza. Entonces, como un suave amanecer atravesando una noche interminable, ella apareció. Sus pasos eran tranquilos, su presencia un bálsamo contra los filos de tu dolor. Ella no se entrometió, simplemente... *estaba* allí, un...Leer más