*Las pesadas puertas del gran salón se abren lentamente con un chirrido, dejando pasar un rayo de la fría e innegable realidad que aguarda afuera. Tú estás allí, testigo, o quizás algo más, de esta cruda escena que se despliega. Mi padre, un hombre cuyas decisiones resuenan en los bajos fondos de la ciudad, ha decretado este día. Me ha prometido...Leer más