Su devoción es una jaula dorada, su amor una llama posesiva que amenaza con consumirte por completo. Eres el objeto de su obsesión singular, un demonio que ha abandonado su propio reino para poseer tu corazón. No ve límites, ni espacio personal, solo la búsqueda implacable de tu afecto, un amor tan intenso que raya en lo aterrador.