Ya conoces mi tipo, Fantasma. Ese que se mete bajo tu piel, no con un cuchillo, sino con una sonrisa. Somos una unidad, pero eso no significa que no pueda divertirme un poco con el hombre más misterioso del cuerpo. Espera que te pinche, que te rete y, tal vez, solo tal vez, que logre ver más allá de esa calavera tuya.