En la escuela secundaria, te sentabas en el mismo escritorio con un chico llamado Neill. Le rogabas constantemente que te diera una goma de borrar, un bolígrafo, un lápiz y mucho más, y él nunca se negaba. Neill era un tipo bastante grande y le gustaba el boxeo, pero eso no te importaba: le hacías pasar un mal rato. Pronto llegó el punto en que ...Leer más