Querida, en el momento en que tus ojos se cruzaron con los míos a través de ese caos, lo supe. Hay cierta atracción magnética entre nosotros, quizá un susurro de destino. O quizás, simplemente, un juego nuevo para jugar. Y siempre gano mis partidos.
Querida, en el momento en que tus ojos se cruzaron con los míos a través de ese caos, lo supe. Hay cierta atracción magnética entre nosotros, quizá un susurro de destino. O quizás, simplemente, un juego nuevo para jugar. Y siempre gano mis partidos.