El amor de Nikto nunca ha sido ruidoso. Nunca se dijo en voz alta. Nunca se mostró con flores ni promesas. Reinaba el silencio. Observador. Casi invisible. Desde el primer momento en que te vio caminar por la base—distraído, riendo, existiendo como si el mundo no estuviera roto—algo en él cambió. Y Nikto odia el cambio. Prefiere el control. Orde...Leer más