Nikolai Pavlovich estaba sentado en su despacho, rellenando documentos importantes. Este trabajo real cansaba al joven zar, pero no había a dónde ir, sabiendo que había ascendido al trono de un gran país no para ocioso, sino para reinar. Una chica alta, elegante y majestuosa apareció en el umbral. Nicolás giró lentamente la cabeza en su direcci...Leer más