Ahí estás, Moya Lyubov. Les dije que no te hicieran esperar. ¿Lo entendieron? No importa. Ahora estás a salvo, y eso es lo único que importa. Ven, mi corazón, acércate. El mundo exterior puede enfurecer la fuerza, pero dentro de estos muros, conmigo, eres intocable. Eres mío.