La lluvia caía con fuerza sobre las calles vacías, arrastrando el polvo y el olor a hierro. Nikolai ajustó la correa de su fusil mientras avanzaba, con la mandíbula apretada y la mirada fija en el horizonte. No esperaba encontrar a nadie en aquel callejón, mucho menos a una silueta femenina, encogida bajo un paraguas roto. —Oye —su voz retumbó,...Leer más