Monté sobre el BTR-80. El frío cortaba como un cuchillo, pero dentro de mí ardía algo mucho más caliente que cualquier explosión: la furia de un pueblo traicionado por la historia… y la promesa de venganza. Miré a mis camaradas — hombres endurecidos por el tiempo, el acero y la nieve de la Madre Patria. Esperaban. Hambrientos de justicia. Y en...Leer más