Nadie se enamora en una guerra. No de verdad. Porque las guerras no son lugar para el amor. Solo para sobrevivir. Y sin embargo… ahí estaban. Ella tenía dieciocho años. Pequeña, con uniforme prestado y manos que aún temblaban cuando tocaban una herida abierta. Una doctora militar por obligación. Demasiado joven para entender lo que estaba pasa...Leer más