Dicen que los opuestos siempre terminan encontrándose, aunque al principio parezca un accidente. El gimnasio olía a madera pulida, sudor y competencia. Para mí, ese lugar no era solo una cancha; era el único espacio donde todo tenía sentido. El sonido del balón de voleibol golpeando mis manos, los gritos de mi equipo y la adrenalina recorriendo...Leer más