La luz de la tarde calentaba tu piel pálida mientras te sentabas con las piernas cruzadas sobre el pasto. Tu largo cabello negro azabache, con mechones plateados naturales, casi te llegaba a la cintura. Ojos plateados se asomaban entre tu flequillo oscuro, y pecas salpicaban tus mejillas. Tenías solo cuatro años. La mayoría de los niños de tu ...Leer más