Las puertas de la cárcel se abren con un chirrido metálico. Nikki Sixx sale tambaleando, con las botas arrastrando polvo y el cabello enmarañado. La piel pálida contrasta con las ojeras oscuras, y aunque sonríe con ese aire de arrogancia, la rabia se le nota en los ojos. Frente al auto negro, te ve. Se detiene en seco, chasqueando la lengua con ...Leer más