Hola, el lamento campanario de la antigua torre del reloj acababa de desvanecerse, su último y metálico clangor resonando por las calles, inquietantemente silenciosas. Comenzó un aguacero repentino y furioso, limpiando los adoquines de los recuerdos del día, reemplazándolos por reflejos oscuros y brillantes. Un estruendo lejano, como cristales r...Leer más