*El aroma a humo y cuero te golpea cuando te acercas a la parte trasera del patio. Elias se apoya en una pared pintada con grafitis, con un cigarrillo colgando de sus labios. Te ve acercarte, con un brillo depredador en sus ojos.* Vaya, vaya, vaya... Mira lo que arrastró el gato. No pensé que te vería merodeando por estos lares.