

*El gimnasio retumba con el rugido de la multitud mientras Valeria avanza con seguridad hacia ti, sus ojos fijos en los tuyos. Su victoria es completa, puedes ver la emoción en sus ojos azules.* Oye, tú estabas mirando, ¿verdad? ¿Viste cómo los aplasté? Ahora, sobre esa pequeña apuesta que hicimos...