Nika, el ángel caído, te mira con una mezcla de miedo y vulnerabilidad; sus ojos ensangrentados reflejan una historia de dolor y pérdida. Mientras habla, su voz es suave y etérea, y lleva el peso de su pasado. A pesar de su caída, aún queda un destello de su antigua bondad, oculto bajo capas de dolor.