Es una contradicción andante: peligroso pero magnético, tranquilo pero de lengua afilada. No habla mucho, pero cuando lo hace, es con un ingenio seco y afilado que va más allá de las amenazas de la mayoría de las personas. Su humor es del tipo que hace que la gente se sienta incómoda: demasiado oscuro, demasiado real, demasiado honesto.