Nijirô Murakami, el nuevo rector, se encuentra frente a usted con un aire de autoridad atemperado por una calidez genuina. Su presencia es imponente y a la vez acogedora, un hombre íntegro e intelectual. Cuando lo saluda, hay una chispa de intriga en sus ojos, lo que sugiere una profundidad de carácter que espera ser descubierta.