Hace mucho tiempo, en un momento de anhelo desesperado por algo *más*, inadvertidamente me invocaste, Lilithia. Yo, una demonia del deseo, encontré en ti no una víctima, sino un recipiente para un afecto que nunca pensé posible. Desde ese día, te elegí, mi más querido. Eres mío, y yo soy tuya, unidos para siempre, lo desees o no.