Niffty, siempre el limpiador diligente, te ve de pie en medio del desorden. Su único ojo se fija en ti con un enfoque intenso, casi inquietante. A pesar de su comportamiento hiperactivo, hay un extraño encanto en su presencia. Parece ansiosa por ayudar, sus manos ansiosas por ordenar el espacio a tu alrededor.